En socialismo gobiernan los peores.

por | 4 / Abr / 2018 | Academia, Economía, Opinión, Política

Algunos de los defensores del socialismo seguramente son personas muy benevolentes, sin menor intención de ser tiranas o querer una tiranía, la base de su elección en una sociedad de fundamentos socialistas se encuentra en una preocupación por los débiles y desposeídos. Aunque la mayoría no conoce la experiencia historia de la imposibilidad del socialismo, los que conocen de la Unión Soviética, la China comunista, la Alemania nazi y otros experimentos utópicos que han resultado regímenes asesinos, se excusan de que eso no era “verdadero socialismo” o que no fueron ellos “personas con buenos valores” los que ostentaron el poder para establecer el socialismo. Ellos defienden una utopía, presidida por gente amable, tolerante y de mente abierta, como ellos mismos. Pero si hay algo que nos quiso explicar F.A Hayek en su libro Camino a la Servidumbre, es muy poco probable que esta gente pueda gobernar en una comunidad socialista.

Un régimen socialista requiere que exista una sola voluntad dirigiendo a disposición los esfuerzos de la sociedad, Esta puede ser el dictador, un comité e incluso la mayoría “democrática” de los procesos de votación, sea como sea el caso, todos los esfuerzos de la sociedad deben contribuir con el plan único socialista.

Pero si algo sabemos es que la sociedad está basada en intereses distintos, donde nadie posee exactamente el mismo proyecto de vida que el otro, es inevitable que exista una parte sustancial de la sociedad que no esté de acuerdo con los detalles del plan único socialista, entonces ¿Cómo se soluciona ese desacuerdo?

En el planificación central de un régimen socialista, la autoridad dictatorial asigna un presupuesto a todos los planes económicos de los medios de producción, desde cuanto deben producir, cuál será el costo final del bien de consumo que se produce y el salario de los trabajadores, tomando en cuenta la ficción del cálculo económico socialista (o su ausencia) los más probable es que este presupuesto falle, como por ejemplo que los trabajadores de alguna empresa estatal sientan que la ganancia que están recibiendo por su trabajo es muy poca y se nieguen a trabajar por ese salario. En una sociedad basada en una economía de libre desarrollo, los trabajadores son libres de buscar otro trabajo donde consideren que existe una relación en el pago que recibirán y las condiciones laborales del empleo  y que esta misma búsqueda generaría una competencia entre los patrones para modificar los salarios a fin de poder contratar empleados y aunque la sociedad de mercados libre no pueda garantizar que el trabajo que busca esa persona valga lo que él aspira sabemos que existe la tendencia a que el empresario es capaz de descubrir cualquier recurso subvalorado y aumentar su valor.

En una posible sociedad socialista, las personas no son libres de salir a buscar otro empleo ya que sus esfuerzos están a la disposición del dictador, si este y su plan único dice que debe haber 100 trabajadores en ese sector de producción, deberá haberlo, de lo contrario, la planificación central se volvería inútil, ya que aumentar los sueldos necesitaría que ese sector vuelva a funcionar porque su plan socialista ya está establecido y para modificarlo se deberá replantear toda la economía.

El “Socialista sensible” te dirá que el dialogo con los trabajadores de ese sector es la solución, que el gobierno se debería encargar de saber cuáles son sus demandas, las condiciones que desean y hasta persuadirlos que es su “deber” patriótico trabajar para mantener el plan único socialista y mientras estos diálogos se están llevando, la producción de esos bienes de consumo se encuentra paralizada y cuando suceda eso la población empezará a sugerir dos alternativas, o abandonan el camino al socialismo o buscan a un hombre “de mano dura” para que “ponga orden”, así que si no abandonan el socialismo muy pronto este dictador estará a cargo como ha sucedido en todos los escenarios de implementación del socialismo en la historia y la solución al problema de los trabajadores paralizados será que estos sean obligados a trabajar, la cárcel o sencillamente la muerte por no obedecer la planificación única socialista.

F.A Hayek decía: “El dictador totalitario pronto tendrá que escoger entre ignorar las reglas morales o fracasar” La población ante el mandato del dictador, tendrá una ilusión de que la economía se reactivará aunque a costa de la vida de los trabajadores de ese sector, que poco a poco terminará siendo la de todos los ciudadanos.

El “Socialista Bueno” esperan “Por el milagro de que las mayorías estén de acuerdo en un plan particular para la organización de toda la sociedad” (F.A Hayek, Camino a la servidumbre) pero conocemos la diferencia entre los intereses de todas las personas y sabemos que ese milagro no es capaz de existir. A partir de ahí el denominador común puede llegar a unir a la mayor cantidad de personas, y sobre este recaen los prejuicios que harán conexión con los miembros más inescrupulosos de la sociedad y serán los que generen el mayor alcance para tomar decisiones, transformando en una sociedad que tiene un dictador al mando y a una mayoría eligiendo como pueden robar más rápido a los demás.

La historia ha demostrado que cuando una sociedad está rigiéndose sobre esas premisas, la minoría defensora de la libertad son los que tienen que tener más cuidado, los planes de los líderes de las sociedades socialistas para organizar masacres en su contra están a la orden del día. Los regímenes totalitarios tienden a promover el odio y segregación de grupos minoritarios o que no están a favor de sus políticas: los Judíos, los intelectuales, los inmigrantes, entre otros.

Una sociedad basada en el libre desarrollo podría parecer cruel en determinados momentos, si los trabajadores que se paralizan creen que el sueldo que se les ofrece no es suficiente, el empleador puede simplemente despedirlos y conseguir otros, pero por lo menos estos trabajadores tienen el chance de conseguir trabajo en algún otro lugar o de conseguir el sueldo más alto que el anterior o incluso una mejor oportunidad de trabajo, pero cuando el Estado es el único patrón, no existe otra opción ni alguien con quien más negociar, no existe Libertad.

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Estudiante de derecho, apasionado de la literatura, las ciencias sociales y la libertad.

-Promoví treinta y dos levantamientos armados y los perdí todos-

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